A 20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO BERLINÉS, EL DECÁLOGO ABRAHAM LINCOLN

lunes 9 de noviembre de 2009 en 13:31

Copiándome la idea de Rozitchner... para el brother Lenin Santiago Márquez


1. - Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2. - Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3. - Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4. - Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5. - Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6. - Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7. - Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8. - Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9. - Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia ( libertad) e iniciativa.
10. - Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

UN VIERNES COMO CUALQUIERA

en 12:20


A principios de semana, un pequeño comerciante ocumareño fue asesinado a tiros en horas de la madrugada por desconocidos quienes entraron a su restaurante, lo llamaron por el nombre y seguidamente abrieron fuego sin mayor explicación.

Días después, una situación de rehenes mantuvo en vilo a la opinión pública: tres jóvenes -entre ellos un menor de edad- secuestraron en su propia casa a un transportista, a su esposa y las dos hijas pequeñas de ambos, a cambio de 150 mil bolívares fuertes (150 millones del antiguo bolívar) Los delincuentes, al verse rodeados por la policía, amenazaron con asesinar a la mujer (el transportista había logrado salir de la casa con las niñas, bajo la excusa de ir a conseguir el dinero) Fue tan potencialmente explosiva la situación, que el propio Director Nacional de la Policía Científica se apersonó al lugar, para colaborar con las negociaciones que duraron más de tres horas, al cabo de las cuales se entregaron los secuestradores. Se dice que forman parte de una banda mayor, dedicada al secuestro y la extorsión en los Valles del Tuy. Esto ocurrió en el sector el "Paují", del Municipio Simón Bolívar de Yare.

Un viernes como cualquiera. O al menos eso creíamos. Yo había tomado a buen augurio el nacimiento de una niña en horas de la madrugada; el segundo en dos semanas seguidas. Trabajo de vigilante en un dispensario que se cae a fuer de negligencia y olvido, que posee lo mínimo de lo mínimo para considerarse un centro de salud en condiciones de operatividad. No contamos con un suministro constante de agua potable, ni con plantas auxiliares de electricidad. La red de cloacas, colapsó hace tiempo y ya es cosa de rutina el que buena parte del personal desayune, almuerce o cene con el olor a mierda prendido a las narices. Esto, unido al enorme riesgo que supone el no tener aparatos de aire acondicionado que funcionen (y de funcionar perfectamente, el desbarajuste de luz que sufre Venezuela, los volvería caca en poco tiempo) convierte el dispensario en potencial foco de infecciones. Le ahorro al desocupado lector, detalles sobre ineptitudes y taras mentales de algunos funcionarios que contribuyen al inefable "color local".

Te digo que pensé en un viernes como cualquiera. A eso de las 11am, escuchamos un alboroto y ruido de sirenas. La policía se apareció con un herido de bala. Enseguida, colapsó la emergencia; niños con fiebre alta y problemas respiratorios fueron pasados a otro espacio a fin de evitarles el espectáculo del hombre agonizante. Pese al esfuerzo de la médico de guardia y las enfermeras, el joven falleció por el disparo en el costado. Llegó más policía, en apoyo a la seguridad del dispensario porque el muerto era de San Antonio, uno de los sectores más peligrosos de Yare. Recibí órdenes de cerrar bajo llave todos los accesos al centro de salud. Regañé y discutí con pacientes que deseaban asomarse como fuese a la emergencia: vidas como las de ellos, necesitan de alicientes como ése para tener al menos un tema de conversación durante el día. La familia del joven apareció entre gritos y aullidos desgarradores; las hermanas del muerto golpeaban paredes y ventanas. Volaban los insultos, las groserías y amenazas de venganza. La pobre secretaria de Coordinación, corría de aquí para allá, aterrada: "¡me quiero ir de aquí, señor Omar... me quiero ir de aquí!"

La cosa se "calmó" al rato. Mi compañero de guardia, un evangélico fanático, de ésos que tienen cara de huevón pero que no lo son, me dejó solo en el puesto alegando una diligencia urgente. Yo tendría que arreglármelas cuando llegase la medicatura forense a retirar el cadáver y volviese a estallar el pandemonio, esta vez con más gente llegada de San Antonio y que esperaba frente al dispensario.

El cuerpo sin vida fue movido hacia el angosto corredor que da a la cocina. Para allá iban policías a tomar fotos con sus celulares, como recuerdo del hecho. Las camareras levantaban los brazos con los recipientes de basura, evitando así golpear al cadáver. Como chorreaba mucha sangre, la sra. Elizabeth colocó una cubeta para recoger lo posible y no ensuciar el piso, pero ya la pared -otrora blanca- estaba manchada sin remedio. Yo no quería pasar por ahí, pero un policía sediento me rogó por un vaso de agua. "Sígame", le dije con resignación. No lo pude evitar: la sangre lucía coagulada sobre la camilla metálica, los ojos blancos del cadáver miraban como buscando el punto exacto por donde se le había ido la vida de un soplo. Lo cubrí como pude y fui al baño a lavarme las manos, recogiendo agua con un recipiente de margarina vacío.

Me sentía extraordinariamente cansado cuando salí del dispensario. Con todo, tuve que viajar parado de regreso en la buseta atestada de pasajeros. Iba prácticamente sobre la espalda del chofer.

Cuando vamos por "La Veraniega", sector limítrofe entre Yare y Ocumare del Tuy, en una de las tantas paradas que hacemos, veo que se nos acercan dos muchachos, uno por delante y otro por detrás de la buseta. El chofer comenzó a sudar de los nervios. Al arrancar, el tipo comenta en voz alta que nos les vió buenas intenciones: "o cazaban a alguien para joderlo, o pensaban robar la buseta y se arrepintieron a último momento". Yo me decanto por lo último.

Cuando le comento esto a mi mamá, ella dice que andaban sueltos los diablos. No sé. Pienso que, después de todo, fue buen augurio el que naciera otra bebita el viernes. Así pensáramos que se trataba de un viernes como cualquier otro.

FELIZ MUERTE

lunes 2 de noviembre de 2009 en 12:52
“Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía”.
Octavio Paz.

TIEMPO

martes 27 de octubre de 2009 en 15:16

Lograr completar la difícil ecuación... ajustar medidas y mecanismos, verificar y probar, volver a probar y a verificarlo todo porque de lo que se trataba era de huir hacia adelante... tanto me habían dicho que no había futuro, que era inapresable, inabarcable, inubicable, ¿dónde fue que lo leí o me lo dijeron?, ya no importa... lo importante lo vital era tener a punto el acelerador de partículas, a velocidades cercanas a las de la luz el tiempo se va deteniendo, se afloja en su marcha inexorable y eso hice, acelerar, huir, escapar... tenemos derecho a eso, pero siempre pasaba, llegaba de improviso al punto en el que pasado presente y futuro se volvían uno solo y no encontraba nada, ni calma, ni consuelo, ni alivio, ni mucho menos futuro... será que el tiempo no existe, me preguntaba, será todo esto una trampa bien orquestada, y tenía mis dudas, y me tildan de loco pero sigo conservando mi pretensión de huir a como de lugar...

OBRA

en 14:58


- Quedarás por tu obra.
- Si llamas "obra" a ese puñado de ripios... a una vaina que no es creación sino pura patología del cuerpo y de la mente, entonces estoy jodido.
- Pero el Arte es también sangre, barro, heces.
- ¿Heces? Já. Resulta que hoy llueve mucho, mucho... y no tengo ganas de vivir, corazón*.
- Pequeño demiurgo de tu circunstacia; testigo del apocalipsis de tu tiempo.
- Lo mejor a veces sería dormir largo, dormir profundo.
- ¡Es que no se puede vivir ajeno a todo, al filo de todo!.
- Mejor vivir a ras de todo, como hace el escarabajo.
- Ya, como prefieras. Sólo te pedimos que escribas. Por tus letras es como serás recordado.
- Bah. Aquí en Tropicalia no lee nadie.



"TUMBAO" QUEDASTE, PAPÁ!

en 13:56
Hace un mes quedamos robados, impune e irremediablemente. En noticia de prensa se hablaron de 34 millones de bolívares. Extraoficialmente, se dice que fueron más de 80 el monto en bolívares arrebatados a punta de pistola a la jefa de Recursos Humanos de nuestro Distrito Sanitario; una pareja de motorizados que luego se dio a la fuga en pleno mediodía tuyero. Era la segunda vez que algo así sucedía. Ya en la primera oportunidad, el hampa no respetó que se tratara de un camión blindado y se hizo con el botín. Para ningún venezolano con algo de salud mental (salud que, por otra parte, vuélvese más y más escasa) resulta un secreto el auge de la delincuencia en el país. Los hampones poseen mejor armamento, logística, e incluso tienen un aparato de inteligencia mejor que el de los cuerpos policiales, quienes -dicho sea de paso-, también sostienen descarados vínculos con el mundo de la delincuencia y suelen trabajar para uno u otro bando con total impunidad.
En un lugar donde las cosas funcionan ya por una suerte de inercia; donde nos acostumbramos a los asesinatos, a la ineficiencia, al desorden, a la total inseguridad; al despeñadero del "sálvese quien pueda", no queda sino repetir coloquialmente la frase que utilizamos cuando nos despojan a la mala de algo. Como "tumbar" es también robar en venezolano, entonces: !tumbao quedaste, papá!

TOCAR MADERA POR SI ACASO

domingo 25 de octubre de 2009 en 12:06
Esta es una anécdota verídica. La de la madre que, apasionada por los nombres compuestos, se presentó a un registro civil para dar existencia legal a su bebé.
- Y dígame- preguntó el perezoso empleado público, loco por ponerse a leer la prensa con los últimos homicidios o salir a jugarse el número 66 en la agencia de lotería, al derecho y al revés porque así le aconsejaron-. ¿Qué nombre quiere ponerle al niño?
- Bueno... usted sabe (y claro que no sabía; nuestro burócrata de casualidad sabía como se llamaba él mismo) que el papá del niño se llama Fernando, y mi nombre es Lucía.
- Ajá, señora- dijo el hombrecito con fastidio indisimulable- ¿Y entonces?
- Entonces -prosiguió la dama- pensamos en un nombre, que tenga tanto de su papá como de su mamá.
- ¿Y cuál será?
- Fíjese, como yo soy Lucía y mi marido Fernando... queremos ponerle LUCIFER al niño.
A nuestro funcionario se le atragantó la empanada de queso que comía entonces. Dio un respingo que derramó un poquito del café con leche sobre el montón de papeles inclasificables en el escritorio. Por todos los medios a su alcance, trató de recuperar la compostura para contestar a la señora:
- Mire, doñita. Ni por el carajo le vamos a permitir ponerle semejante nombre al niño. Haga el favor de cambiarlo por otro más decente.
- No quiero. Y los voy a denunciar por violación a mis derechos humanos.
Me cuentan que la señora salió indignada de la dependencia pública, jurando que volverían a saber de ella por el atropello cometido. Que no se iba a dar la exclusión con su bebé, quien por otra parte mostraba un semblante verdaderamente siniestro. Nuestro hombre no pudo terminar la empanada y el café con leche, ni leer la crónica roja que tanto tema de conversación le daba en el día, ni salir a comprar el dichoso numerito de la suerte. Luego de dar un suspiro y pesignarse, tocó madera por si acaso.